Esas que hace un tiempo desaparecieron de su lado y cayeron antes, esas que tanto camino llevan recorrido, las que se filtraron por entre la grava y resurgieron en aquel manantial, el que llegaba a las cercanías del subsuelo del edificio. El que contiene un patio en su interior, que a su vez centra la atención en torno a la blanca fuente de la que mana agua; cristalina y caminada, caída y arrastrada, y que volverá un día a elevarse.
